El costo del triunfo

El costo del triunfo en nuestra sociedad es singularmente alto.  Muy en el subconciente seguimos atados a esas viejas ideas de que aquel que triunfa, ha conseguido el éxito por infinidad de factores, nunca por méritos propios.

Ese es el espejo donde nos reflejamos cada día.  Incapaces de aceptar que el éxito o fracaso dependen únicamente de nosotros mismos, condenamos a los triunfadores a un juicio severo y lapidario.

A los que logran sobresalir financieramente, a deportistas destacados, a los artistas de moda, a los políticos exitosos, a cualquier persona en la que puedas pensar en este momento, les descalificamos, minimizando su capacidad y méritos.

“Seguramente ha tenido apoyos inconfesables”, se dice de algunos.  “Con todo lo que robó, cualquiera es millonario”, se dice de otros.  “Qué suerte tienen algunos invésiles”, dirían los mas.

el costo del triunfoEl costo del triunfo es un precio muy alto a pagar por las mayorías y este incluye no solo persistencia, sacrificio y una visión muy clara.  Se paga también con incomprensión, con envidia, con traición y con lágrimas.

Pero déjame decirte una cosa.  No existe nada mas dulce que el sabor del éxito.  Lograr tus metas o vivir con la satisfacción plena de haberlo intentado todo para lograrlo.  Esa sensación de seguridad, de aplomo, de ser invencible a cada paso que das, es realmente invaluable.

Cuando tienes un objetivo claro y actúas éticamente por alcanzarlo, la recompensa siempre llega y será el sonido de tus detractores el que te avisará que vas en el camino correcto.

No debe importarte la crítica, debe importarte no perder el sentido de tu moralidad.  No es válido pisar a nadie para alcanzar tu meta.  Cuando actúas con rectitud, siempre encontrarás la mejor forma y la más armónica para lograr todo aquello que te propongas.

“Los perros ladran… señal de que vamos andando”

Miguel de Cervantes Saavedra

Pero cuidado con envanecerte y perder la perspectiva.  Ese es el verdadero veneno que termina por precipitar nuestra estrepitosa caída.

El costo del triunfo puede tornarse amargo si no tenemos los piés bien plantados en el suelo.  Ser un poco mejor que ayer, ir paso a paso y disfrutar el camino, sin duda te ayudará a no perder la perspectiva nunca.

Que no te asuste el revolotear de los buitres y que no te ahogue la enbriaguez del éxito fácil.  Cuando tienes clara tu meta y los motivos para alcanzarla, todo aquello que debas hacer para triunfar parecerá mas fácil y la más de las veces, hasta divertido.

Hay que ser siempre agradecido con quienes te han ayudado, no importa que mañana te den la espalda.  Tal vez ellos no soporten el brillo de tu éxito.  Debemos entender que siempre hay que pagar el precio, pero nunca sentir el costo del triunfo.

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El costo del triunfo

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